Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.
Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos, quieren ser opresores.
La mejor forma de cumplir con la palabra empeñada es no darla jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario